“Me veo los dientes más largos”. Es una de las frases que más se repite cuando alguien empieza a notar una recesión de encías.
A veces el primer aviso no es visual, sino una sensibilidad repentina al frío. O notas que el cepillo toca una zona que antes estaba cubierta. O aparece una pequeña parte amarillenta junto a la encía que no recuerdas haber visto. Todo ello puede indicar que el margen de la encía se ha desplazado y ha dejado parte de la raíz expuesta.
En nuestras clínicas de Teatinos y Avenida de la Aurora vemos recesiones muy distintas: algunas pequeñas y estables y otras relacionadas con enfermedad periodontal o con un tejido gingival especialmente fino. La clave es averiguar por qué se está retrayendo la encía antes de decidir cómo tratarla.
Cómo saber si tus encías se están retrayendo
La recesión gingival es el desplazamiento del margen de la encía hacia la raíz del diente, dejando expuesta una superficie que normalmente debería permanecer cubierta. Algunas señales que puedes observar son:
Los dientes parecen más largos
No es que el diente haya crecido. Al bajar el margen de la encía queda visible una mayor parte de su superficie.
Se ve una zona algo más amarillenta cerca de la encía
La raíz no tiene exactamente el mismo aspecto que el esmalte de la corona. Cuando empieza a quedar expuesta puede observarse un cambio de color en el cuello del diente.
Aparece sensibilidad localizada
La raíz expuesta puede reaccionar al frío, al calor o al contacto del cepillo.
Si este es tu síntoma principal, enlazaremos también con nuestro contenido sobre sensibilidad dental: /sensibilidad-dental-causas-y-tratamientos-mas-efectivos/.
La línea de la encía se vuelve irregular
Un diente puede tener la encía más baja que el de al lado. La recesión puede afectar a una sola pieza, varias consecutivas o aparecer de forma más generalizada.
Aparecen espacios oscuros entre los dientes
Los denominados “triángulos negros” pueden aparecer cuando existe pérdida de papila interdental o de los tejidos de soporte. No todos se deben a una recesión vestibular, por lo que conviene estudiarlos de forma individual.
Por qué se retraen las encías
La recesión no tiene una única causa. En muchos pacientes se combinan varios factores: anatomía, tipo de encía, higiene, posición dental y presencia o ausencia de enfermedad periodontal.
Cepillarse con demasiada fuerza
Una buena higiene no consiste en apretar más. Un cepillado muy agresivo y repetido puede traumatizar la encía, especialmente en personas con un tejido gingival fino.
Es frecuente que estos pacientes presenten además pequeñas lesiones de desgaste en el cuello de los dientes. La solución no es dejar de cepillarse, sino corregir la técnica y utilizar el cepillo de forma adecuada.
Periodontitis
En la periodontitis se pierde progresivamente el soporte que rodea al diente. A medida que se destruyen tejidos y hueso, la encía puede retraerse y dejar expuesta una mayor superficie radicular.
En estos pacientes la recesión puede acompañarse de:
- Sangrado.
- Bolsas periodontales.
- Mal aliento.
- Movilidad dental.
- Separación de los dientes.
Encía fina y anatomía del hueso
No todas las personas tienen el mismo grosor de encía. Algunas presentan un tejido fino y un hueso muy estrecho alrededor de determinados dientes.
Esto no significa que necesariamente vaya a producirse una recesión, pero puede aumentar la susceptibilidad cuando se combina con otros factores.
Posición de los dientes y determinados movimientos de ortodoncia
La relación entre ortodoncia y recesión es más compleja de lo que parece. La ortodoncia correctamente planificada no implica que la encía tenga que retraerse.
Sin embargo, determinados movimientos en pacientes con hueso o encía muy finos pueden aumentar el riesgo si la raíz se desplaza fuera de su envolvente ósea. La evidencia disponible aconseja valorar el riesgo periodontal antes y durante el tratamiento, especialmente en pacientes predispuestos.
Piercings en labios o lengua
El contacto repetido de un piercing con la encía puede traumatizar siempre la misma zona. Cuando ese roce se mantiene durante años puede contribuir a una recesión localizada.
Inflamación y acumulación de placa
Una higiene deficiente favorece la inflamación gingival y, cuando existe enfermedad periodontal, la pérdida progresiva de soporte.
Por eso es posible encontrar recesión tanto en personas que se cepillan de forma demasiado agresiva como en pacientes con acumulación importante de placa.
¿El bruxismo retrae las encías?
Aquí conviene diferenciar asociación de causalidad. El bruxismo produce fuerzas importantes sobre dientes, músculos y articulaciones y puede relacionarse con desgaste, fisuras, sensibilidad o sobrecarga.
Sin embargo, no deberíamos afirmar que apretar o rechinar los dientes sea, por sí solo, una causa directa demostrada de recesión gingival.
Un paciente puede tener a la vez bruxismo y encías retraídas y necesitar tratamiento para ambos problemas, pero cada uno debe diagnosticarse correctamente.
¿Las encías se regeneran solas?
Esta es probablemente la pregunta más frecuente. Una encía que se ha retraído no suele volver a crecer espontáneamente hasta su posición original.
Lo que sí podemos hacer es identificar la causa, detener o reducir la progresión y, cuando está indicado, utilizar técnicas periodontales para cubrir parte o toda la raíz expuesta. El tratamiento no es igual para todas las recesiones.
Dependerá de:
- La cantidad de encía perdida.
- Si existe pérdida de hueso entre los dientes.
- El grosor del tejido.
- La posición de la pieza.
- La presencia de enfermedad periodontal.
- La sensibilidad.
- La higiene.
- Las expectativas funcionales y estéticas del paciente.
Tratamientos según la causa y el grado de recesión
Corregir la técnica de cepillado
En recesiones pequeñas y estables provocadas o favorecidas por traumatismo de cepillado, el primer paso es eliminar ese factor.
Nuestro equipo de higiene puede enseñarte:
- Qué presión utilizar.
- Cómo orientar el cepillo.
- Cómo limpiar el margen gingival sin lesionarlo.
- Qué tipo de cepillo se adapta a tu situación.
Cambiar la técnica no hace que la encía vuelva a crecer, pero puede ser fundamental para que el problema no continúe avanzando.
Tratar la enfermedad periodontal
Si existe periodontitis, primero hay que controlar la infección y la inflamación. Dependiendo de la profundidad de las bolsas periodontales puede ser necesario un tratamiento de raspado y alisado radicular, conocido habitualmente por muchos pacientes como curetaje dental.
El objetivo en ese momento no es “hacer subir” la encía, sino estabilizar la enfermedad y conservar el soporte de los dientes.
Tratar el bruxismo si también está presente
Cuando el paciente presenta bruxismo confirmado, este debe tratarse por sus propias consecuencias. Dependiendo del caso puede ser necesario controlar hábitos, estudiar la mordida o utilizar una férula. La férula no es un tratamiento para regenerar una encía retraída.
Restaurar una zona cervical cuando está indicado
Algunas recesiones se acompañan de desgaste o lesiones en el cuello del diente. En determinados casos puede ser necesario combinar el tratamiento periodontal con una restauración para recuperar la forma de esa zona y tratar la sensibilidad.
Injerto de encía
Cuando la recesión es importante, existe poco tejido, hay sensibilidad persistente o queremos proteger una raíz expuesta, puede plantearse una cirugía mucogingival. Una de las técnicas es el injerto de encía.
De forma sencilla, consiste en aportar o reposicionar tejido para aumentar el grosor de la encía y, cuando las condiciones lo permiten, cubrir la raíz expuesta. Existen diferentes técnicas y no todas son adecuadas para todos los tipos de recesión.
Cómo evitar que siga avanzando
La prevención depende en gran medida de la causa. Algunas medidas generales son:
- Cepillarte sin ejercer una presión excesiva.
- No utilizar cepillos muy duros si no están indicados para tu caso.
- Mantener una limpieza interdental adecuada.
- Realizar revisiones periódicas.
- Tratar la gingivitis y la periodontitis.
- No ignorar el sangrado de encías.
- Controlar la posición y salud periodontal durante tratamientos de ortodoncia.
- Evitar traumatismos repetidos sobre la encía.
- Consultar si aparece sensibilidad nueva.
Una fotografía tomada hoy también puede ser útil para comparar la evolución, aunque nunca sustituye las mediciones realizadas en consulta.
Cuándo pedir una valoración periodontal
No necesitas esperar a que la raíz quede muy expuesta. Conviene pedir una valoración si:
- Un diente parece cada vez más largo.
- Notas una zona nueva de sensibilidad.
- La encía ha cambiado claramente de posición.
- Existe sangrado frecuente.
- Ves parte de la raíz.
- Aparecen espacios nuevos entre los dientes.
- La recesión está progresando.
- Te preocupa el aspecto de la encía.
En nuestras clínicas de Teatinos y Avenida de la Aurora podemos medir la recesión, estudiar el estado periodontal y determinar si lo adecuado es simplemente controlarla, modificar algún hábito o plantear un tratamiento específico.
Si notas que tus encías están bajando, pide una valoración periodontal antes de que la recesión avance.
Preguntas frecuentes sobre las encías retraídas
¿La encía retraída vuelve a crecer?
No suele recuperar espontáneamente su posición original. Dependiendo del caso, determinadas técnicas de cirugía mucogingival permiten aumentar el tejido y cubrir parcial o totalmente una raíz expuesta.
¿Qué pasa si no trato la recesión de encías?
Depende de su causa y evolución. Una recesión estable puede mantenerse durante años, mientras que otra puede progresar, aumentar la sensibilidad o favorecer problemas en la superficie de la raíz. Lo importante es saber por qué ha aparecido.
¿El injerto de encía duele?
Se realiza con anestesia local. Después puede existir molestia o sensibilidad durante la recuperación, cuya intensidad depende de la técnica y de cada paciente. El profesional explicará los cuidados y la pauta necesaria para tu caso.
¿Qué cepillo usar si tengo las encías retraídas?
No existe un único cepillo válido para todo el mundo. Con frecuencia se recomienda evitar cerdas duras y, sobre todo, reducir la presión. El dentista o higienista puede indicarte el tipo de cepillo y enseñarte una técnica adaptada a tu encía.





